El Bayardo: Ignacio Agramonte

Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey

February 2021
M T W T F S S
« Jan   Mar »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
  • Por José Gilberto Valdés

    Para los cubanos, el 4 de febrero es una fecha de remembranzas históricas.

    En esa fecha, hace cincuenta y nueve años, más de un millón de personas reunidas en Asamblea General del pueblo aprobó la Segunda Declaración de La Habana, presentada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en el que se ratificó la vocación latinoamericanista y antimperialista de la Revolución Cubana.

    Esa manifestación era la resuelta respuesta de nuestro país ante el denigrante proceso de expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA). Poco días antes, el presidente de los Estados Unidos, John F.  Kennedy decretó el bloqueo económico, comercial y financiero, cuyas acciones genocidas se mantienen, pero no han podido poner de rodillas a generaciones de hombres y mujeres en la Isla.

    Precisamente, el cuarto día de este mes, sentimientos compartidos y solidarios nos hace más cercanos a los acontecimientos que marcaron puntos de partida en la lucha contra el colonialismo  en Angola, en las lejanas tierras africanas y los importantes cambios sociales promovidos por la Revolución Bolivariana en la cercana Venezuela.

    El 4 de febrero de 1961, miembros del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), asaltaron la cárcel de Sao Paulo, en Luanda,  con el objetivo de liberar a los presos políticos. La acción popular  organizada por el MPLA inició  la lucha contra el colonialismo portugués, extendida durante catorce años en profundidad de la selva y la clandestinidad en las poblaciones,  que condujo a la independencia el 11 de noviembre de 1975, liderada por Agostinho Neto.

    El antes y después del proceso libertario del yugo lusitano en la nación angolana fue sometido a las amenazas y ataques de fuerzas del mal, representadas en la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA),  y el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC), en distintas etapas.

    Igualmente, unidades de combate de Zaire y del régimen racista de África del Sur, alentados por los Estados Unidos, intentaron arrebatar el triunfo de las masas populares.

    Cuba no dudo ni un minuto en extender la mano solidaria –como lo había hecho en otras naciones del llamado continente africano– desde los días iniciales de noviembre de 1975, hasta mayo de 1991, con el retorno del último grupo de militares, la “Operación Carlota” movilizó a más de 300 000 cubanos que compartieron con el pueblo angolano  años de combate y heroísmo.

    Durante esos años, cerca de 50 000 colaboradores civiles apoyaron a la salud, educación y otros sectores de la sociedad.

    Fidel Castro afirmó sobre estas páginas de solidaridad y altruismo: “El imperio no pudo alcanzar sus propósitos de desmembrar Angola y escamotear su independencia. Lo impidió la heroica y larga lucha de los pueblos de Angola y de Cuba”.

    La Revolución Bolivariana

    Muy de cerca apreciaron los cubanos la intentona cívico militar liderada Hugo Chávez Frías y otros cuatro comandantes contra Carlos Andrés Pérez aquel 4 de febrero de 1992. El movimiento revolucionario fracasó, sin embargo llamó la atención en torno a la manera en que se podía devolver la dignidad a una sociedad maltratada por el llamado gobierno democrático, que tres años antes había ordenado la masacre conocida  como el “Caracazo” para poner freno a los disturbios motivados por opresivas medidas económicas.

    Profética fue la frase “Por ahora” de Chávez cuando explicó que no se cumplieron los objetivos de la operación insurgente y con la cual, sin lugar a dudas, comenzó el fortalecimiento como dirigente político y gubernamental, en la consecución de un sistema social democrático y más humano de un país rico en petróleo y sometido a la pobreza.

    De cierta manera, los cubanos seguimos los pasos ascendentes de uno de esos imprescindibles hombres que luchan toda la vida, desde diciembre de 1994 – fecha del trascendental encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro- hasta que en 1998 ocupó la casona de Miraflores, tras la primera elección como Presidente de Venezuela, con uno de los mayores porcentajes en la historia del país sudamericano.

    A partir de entonces, con su discurso revolucionario y un profundo proceso de misiones y reformas políticas, económicas y sociales influyó notablemente en las masas populares y en la gente de vergüenza de todo el mundo, mientras su nombre era incluido con torpes rasgos en la “lista negra” de Washington, donde llegó el clamor de los oligarcas que querían sostener el dominio de unos cuantos sobre el abundante petróleo y otras riquezas.

    Poco a poco, los cubanos aprendimos a estimarlo  como un hermano. Sentimos en carne propia los acontecimientos del golpe de estado en abril del 2002 contra su proyecto socialista, otras malquerencias graves de los adversarios internos y la obscena  guerra mediática para destruir una utopía realizable.

    Nuestra colaboración médica con el país sudamericano comenzó a raíz del desastre natural en Vargas (1999), que originó miles de muertos y familias damnificadas. Aquel gesto solidario se ha multiplicado después en programas sociales “Misión Barrio Adentro”, “Operación Milagro” y de la Escuela Latinoamericana de Medicina además de los aportes otros sectores de la economía, educación y de bienestar a la población.

    En el año 2004, Fidel y Hugo socialistas fundan  la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), un trascendental proyecto de cooperación y unidad, incomparable con otras instituciones multinacionales, y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

    La Venezuela de hoy resiste desde hace algunos años una guerra frontal y las campañas desacreditadoras orquestadas desde la derecha local. La posición del Gobierno es la de mantener la poderosa unión cívico-militar como «base de la paz y la estabilidad de la patria», tal y como señalara el actual presidente Nicolás Maduro.

    Por la profunda amistad que ha unido durante decenas de años a Cuba con la República Popular de Angola y la República Bolivariana de Venezuela bien vale este cuatro de febrero una remembranza en la lucha por la dignidad de nuestros pueblos.

    Comments Off on Cuba y las revoluciones del 4 de febrero
  • Por José Gilberto Valdés

    Fotos Orlando Durán y archivo

    A pesar de las regulaciones sanitarias en el enfrentamiento a la pandemia del Covid-19,  la ciudad de Camagüey, en la región oriental de Cuba, se reconforta otra vez  al iniciar febrero, cuando en su entramado de calles y plazas, lugareños y visitantes viven en los límites de las artes, las reflexiones sobre la historia local y la apreciación del patrimonio tangible de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, a los 507 años de fundada.

    Puede que no haya acciones presenciales en el tradicional lectura del Bando, en los salones de exposición, programas culturales y teóricos en la Semana de la Cultura Camagüeyana, pero se han creados variantes virtuales para la consolidación de las páginas de historia y un acervo cultural, que distingue a una de las primeras siete poblaciones fundadas por los conquistadores españoles en Cuba y en América.

    Read the rest of this entry »
    Comments Off on Una villa histórica y cultural