El Bayardo: Ignacio Agramonte

Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey

April 2021
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  • Ricardo Ronquillo /Tomado de Cubaperiodistas

    Ya es trágico que se produzca el incendio de mayores proporciones en áreas del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, sitio natural declarado Patrimonio Mundial, como para que, junto con sus valores endémicos, dejemos que ardan principios y reglas básicas de la comunicación pública sobre los que tanto discutimos en los últimos tiempos en el país.
    Aunque pueda parecer exagerada la metáfora, con las llamas que arrasaban una amplia superficie de coníferas y bosques de charrascales, hábitats de relevantes especies de la fauna nacional, no faltaron autoridades que pretendieron camuflarse tras los humos, en vez de actuar en consecuencia con el debate que, sobre la prensa y la comunicación pública, fue auspiciado por el General de Ejército Raúl Castro en el Informe Central al 8vo. Congreso del Partido Comunista, y luego remarcados por el recién electo Primer Secretario de la organización y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
    Debo confesar que me llamó la atención que fuera precisamente Díaz-Canel quien develara en redes sociales la ocurrencia del siniestro —con independencia de su presencia aleccionadora en esos ámbitos— y que no hubiese escuchado, hasta ese momento, ningún reporte de prensa, pese a la amplia presencia de medios territoriales y locales en toda esa región.


    Luego de indagar con directivos de estos en el oriente del país, así como con presidentes de la Unión de Periodistas a igual escala, descubrí una explicación lamentable: las autoridades responsabilizadas habían decidido apagar las llamaradas y los humos expansivos con el ya tan costoso como reprochable manto del secretismo.
    Algunos directivos de medios de comunicación territoriales llevaban días tratando de persuadir de que era insoslayable ofrecer información, incluso por instituciones muy sensibles. De estas se necesitaría una respuesta en correspondencia con los presupuestos políticos y comunicacionales defendidos por el país y recogidos en sus documentos rectores, entre estos la Constitución de la República y la Política de Comunicación del Estado y del Gobierno.
    En vez de lo anterior, ocurría, incluso, un episodio igual de reprochable: otro incendio en paralelo, a una treintena de kilómetros de la ciudad de Holguín, a la vista de todos los habitantes de la urbe y sobre la cima de una de las elevaciones emblemáticas que la rodean, tampoco recibía explicaciones públicas de las responsables locales, pese a la insistencia de la prensa.
    Lo más lamentable es que a la par que los encargados de garantizar el derecho de los ciudadanos a una información veraz y objetiva optaban por el silencio irresponsable. En redes sociales se disparaban las más diversas teorías, como ya es común en esta desafiante era de la convergencia. Habitantes de Moa, por ejemplo, especulaban que los humos y cenizas que les llegaban provenían de la exposición del volcán La Soufriere, en San Vicente y las Granadinas.
    Ante catástrofes naturales como estas, y de otras características, tenemos que honrar la oportunidad, veracidad y exactitud exigida en la información a la ciudadanía por el General de Ejército Raúl Castro, tras una visita para evaluar, en el año 2010, las consecuencias del sismo más fuerte desde la década de los años 50, relacionado con otro de gran intensidad en Haití, que hizo temblar gran parte del oriente y provocó daños en viviendas e instalaciones de salud.


    Si la reacción ante el reciente incendio constituyera un ejemplo aislado y no la consecuencia de una anticultura comunicacional, heredada de las condiciones de acoso y agresión al país y de la apropiación de modelos periodísticos ajenos a nuestro contexto, no fuera tan preocupante. Hasta en el tratamiento informativo a la epidemia de la Covid-19, que el Gobierno nacional defiende sea bajo los principios de la más absoluta transparencia, ocurren retruécanos innecesarios cuando se dan eventos de trasmisión en instituciones sensibles que todo el mundo comparte menos los medios públicos.
    Lo más triste es que los propagadores de los mutismos absurdos tal vez ignoran que atizan llamas políticamente más devastadoras: el descrédito del sistema de instituciones públicas del país, algo convertido en línea de ataque principal del martilleo mediático contrarrevolucionario.
    Si las instituciones callan y, en consecuencia, los medios de comunicación silencian, o no reaccionan adecuadamente frente a los sigilos y mudeces, asistiremos a una doble devastación: el descrédito combinado de las instituciones y de los medios públicos.
    Lo que podría ser una enorme fortaleza de nuestro sistema político —el cultivo de una nueva y transparente relación entre ambos, dado su carácter público y sus responsabilidades compartidas— podría convertirse de esa manera en una grave amenaza para la autoridad de ambos frentes que pone en riesgo la irreversibilidad de la Revolución.


    Ya muchas veces se advirtió que en un escenario infocomunicacional en el que se combinan, a partes iguales, las oportunidades como las amenazas, sobre todo a partir de la guerra de cuarta generación a la que es sometido el país, la piedra preciosa de nuestro periodismo está en la credibilidad, el respeto y la ascendencia que el sistema de medios gane ante la ciudadanía.
    Los tiempos en que ese sistema ostentaba la hegemonía de las influencias dieron paso a un ecosistema extraordinariamente poroso y permeable, con una multiplicidad de audiencias repartidas en distintas plataformas de las redes, que hacen cada vez más relevante la ascendencia del sistema de medios públicos, lo cual depende del apego a estrictos principios de veracidad y transparencia.
    En la era de la convergencia no basta con contar con un poderoso y bien estructurado sistema de medios públicos, algo que solo puede completarse si este cuenta con una altísima y decisiva influencia pública, garantizada solo por una elevada credibilidad.
    Como insistíamos en la celebración de los 35 años de la Editorial Pablo de la Torriente, con las virtudes que algunos olvidan y los defectos que todos reconocemos e intentan superarse —abordados en el 8vo. Congreso del Partido— no podemos desconocer que la ambición agazapada detrás de determinados intentos de linchamiento particulares y sistémicos de la prensa está en privar a la Revolución de este formidable constructor de consensos, de este especial valladar contra el caos, el enconamiento, el odio y la manipulación.
    Frente a la amenaza de semejantes llamaradas, ¿qué sentido tendría seguir jugando con los fuegos del silencio y del secretismo?

    Comments Off on Fuego en el Alejandro de Humboldt: cuando arden reglas básicas del periodismo y la comunicación
  • Por José Gilberto Valdés

    Kevin (…) es un “trumpista” de Miami que este martes insertó comentarios ¿confusos, para confundir o confundidos?, durante la transmisión por Facebook de la conferencia de prensa del MINSAP, a cargo del Dr. Durán. Aunque recibió las respuestas oportunas de cubanos de buena fe, quiero proponer el siguiente contrapunteo:

    El joven de allá destaca que recibe ayuda federal ascendente a 600 dólares, por lo cual me alegro que disponga de esa cuantía para proteger a la familia de esa pandemia, que desde el año anterior ha arrebatado la vida a alrededor 581 mil personas en los Estados Unidos, según las estadísticas publicadas el 19 de abril del 2021 por https: //es.statista.com, que por cierto no es una fuente cubana y se selecciona como una posición neutral en la conversación.


    Pero hay otros datos: Una familia estadounidense de 4 personas se gasta entre 500 y 800 dólares al mes en gastos de alimentación. https://vivirenn.com/  Entre otros gastos, además de la vivienda, en Internet: 60 – 90 dólares al mes (la que emplea para mal escribir en redes sociales), Telefonía móvil: 70 – 100 dólares mensuales, Electricidad: 130 – 170 dólares al mes….

    Bueno, creo que José (…) sobrepasó los datos para esclarecer confusiones expuestas en las redes sociales, pero  le queda una pregunta: ¿Tienes actualizado el seguro médico?

    En el contrapunteo, desde el “verde caimán”, es necesario apuntar que todo no es perfecto, pero si perfectible y con muchos desafíos, una tarea que asumen las autoridades gubernamentales y bajo la guía de un Partido único, frente a los múltiples obstáculos para avanzar en la búsqueda de la prosperidad y el bienestar, que imponen los Estados Unidos.

    En el difícil escenario de la pandemia del Covid-19 en Cuba en el año anterior –sólo se dispuso del 55 % de la divisa planificada y se ejecutó el 60 % de las importaciones–, sin embargo, el presupuesto del Estado destinó más de mil 300 millones de pesos para enfrentar el coronavirus.

    Un artículo titulado “El Capital de Cuba contra el virus” (www.granma.cu) destaca:

    «Decenas de miles de compatriotas fueron aislados en instituciones del Estado, o en otras instancias de atención, con todo cuanto ello entraña en erogaciones financieras. A lo anterior han de sumarse los millones de pesos invertidos en medicamentos (área sujeta al feroz castigo del bloqueo), aseo y limpieza, lencería y otros tantos millones de pesos en gastos de personal y prestaciones de trabajadores asociados a la tarea, sin olvidar las cifras por concepto de transportación u otras relacionadas»

    (Blog El Lugareño/12/Abril/2020) Cuba no podrá adquirir ventiladores pulmonares con varios de sus proveedores habituales al ser adquiridas dos firmas fabricantes de estos equipos médicos  por una compañía estadounidense. Estos aparatos son elementos claves en la atención a las personas graves y críticas por la COVID-19.

    Tenemos situaciones perentorias con el abastecimiento a la población, pues el bloqueo económico y financiero nos cierra las puertas y el comercio internacional se encarece por las largas distancias a los países proveedores, nos impide suministro de petróleo, con el cual –entre otras cosas– podríamos incrementar la producción agrícola, con mayores rendimientos por disponer de regadíos y equipos para cultivar la tierra.

    La poca posibilidad de adquirir en productos y materias primas, causa bajas producciones industriales y en la agricultura; causa, aunque pareciera “llover sobre mojado”, las colas en tiendas y mercados minoristas, que resultan vulnerables al contagio.

    Sin lugar a dudas, objetivamente, hay que observar a las cubanas y cubanos desde la manera con la cual quieren actualizar el modelo económico y social de la Isla contra viento, marea y pandemia.

    José (…) podría, igualmente, pintar un cartel con letras rojas y fondo de franjas blancas y azules:

    “NO MOLESTAR CON INJURIAS”.

    Comments Off on Contrapunteo con Kevin (…)
  • (Tomado de Cubadebate)

    El Comité Central del Partido Comunista de Cuba eligió a Miguel Díaz-Canel Bermúdez como su Primer Secretario.

    En su informe central, el General del Ejército, Raúl Castro Ruz dijo que Díaz-Canel no es fruto de la improvisación, sino de una pensada selección de un joven revolucionario con condiciones para ser promovido a cargos superiores. 

    “Transitó con éxito, durante 15 años, como Primer Secretario del Partido en las provincias de Villa Clara y Holguín, luego de lo cual se nombró Ministro de Educación Superior, Vicepresidente del Consejo de Ministros y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, cargos que simultaneó con la atención del frente ideológico en el Partido”.

    De esta manera, el General de Ejército, culmina su labor como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, satisfecho, como expresó, del “deber cumplido y la confianza en el futuro de la Patria, con la meditada convicción de no aceptar propuestas para mantenerme en los órganos superiores de la organización partidista, en cuyas filas continuaré militando como un combatiente revolucionario más, dispuesto a aportar mi modesta contribución hasta el final de la vida”.

    Comments Off on Concluye Congreso del Partido de los comunistas cubanos: Electo Miguel-Díaz Canel como su Primer Secretario
  • José Gilberto Valdés

    Concluye Congreso del Partido de los comunistas cubanos:

    Electo Miguel-Díaz Canel como su Primer Secretario

    Desde mi butaca o trabajando en la computadora, desde la centro oriental ciudad de Camagüey,  he apreciado las intensas sesiones del Octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba, en estos días victoriosos de abril que se reiteran en la historia patria.

    Replicada como hace cinco años, igualmente, fue la pregunta individual  –a veces compartida con otras personas allegadas– ¿Por qué no quiero otro partido?


    Esta es la reflexión de aquel adolescente que de buenas a primera se vio envuelto en la vorágine de rebeldes barbudos que bajaron de la Sierra Maestra con una estela de nuevas propuestas para la vida social del pueblo cubano. Una tarea que no ha sido nada fácil, pero hizo el camino propio al socialismo y actualmente perfecciona su andar.

    Puedo contar los nuevos capítulos de la Historia de Cuba desde el seno de una familia hacendosa, de origen obrero, que desde los primeros momentos recibió los beneficios de la Revolución, cuando pagaron alquileres más bajos por sus viviendas, a pesar de la ojeriza de los casatenientes por motivo de la Reforma Urbana (octubre 1960) quienes al final recibieron sus compensaciones.

    Un año después, en tanto se desplegaba la Campaña de Alfabetización a todo (1961) lo largo del “verde caimán”, luego de los sacrificios de mis hermanas para costear escuelas privadas, me incorporé al sistema educacional gratuito desde la escuela primaria hasta graduarme en la Universidad.

    En todo el tiempo trascurrido desde aquella primera vacunación contra la poliomielitis, hemos recibido tanto personal, como mi esposa, hijos, nietos  y biznieto los beneficios de una salud gratuita, para atender achaques asmáticos, presión alta, hasta diabetes, tanto en el cercano consultorio del médico de la familia como otros centros asistenciales y  hospitales que se multiplicaron en “la suave comarca de pastores y sombreros”, descrita por el poeta coterráneo Nicolás Guillén.

    Aun en  tiempos de estrecheces, por acciones de un cruel enemigo, detrás de un descorchado en la pared, existieron hombres y mujeres con amplio sentido de consagración y conocimiento actualizado, además de equipamiento de primera línea. Ellos no distinguen bolsillos, color de la piel, credo religioso o político, para prestar TOTALMENTE GRATIS atención médica del primer mundo. Mi hijo mayor es uno de los consagrados a la salud en Cuba y allende los mares

    Cuatro generaciones de cubanos y muchos amigos en el mundo sienten satisfacción por compartir los principios  revolucionarios de nuestro Partido, el martiano hasta la médula, antiimperialista,  líder optimista en batallas de fuego y de ideas contra las desigualdades en la humanidad, el riguroso opositor a los errores y las cosas que están mal hechas.

    Papá tenía que combinar su trabajo en la imprenta con el de chofer del carro del dueño los domingos, a misa y paseo, y dar clases particulares de mecanografía. Mis hermanas una maestra y la otra contadora. Todos, incluso los actuales miembros de la familia: contadora, periodistas, maestros, enfermeros, disfrutamos de un empleo seguro, digno, y otros beneficios laborales, después del triunfo de la Revolución.

    En los últimos meses, ha sido necesario asegurar todas las fuerzas y medios para enfrentar la COVID-19 y el recrudecimiento del bloqueo de los EE.UU. En el informe central al Octavo Congreso, Raúl comentó que «el costo hubiese sido menos oneroso si no tuviésemos que acudir a mercados lejanos; la persecución financiera adquirió una verdadera cacería contra las transacciones cubanas, contra los servicios que importamos y el cobro de lo que exportamos»

    A la par, en Cuba se comenzó a aplicar la Tarea Ordenamiento, la cual no constituye una solución mágicade la economía, pero permitirá ordenar y transparentar los diferentes actores e insertar el amor al trabajo. «El nivel de vida de los cubanos –apuntó Raúl– deberá estar marcado por los ingresos legales que recibe y no por subsidios y gratuidades indebidas”.

    ¿Qué habrá post congreso del PCC? Todo se va esclareciendo con la aprobación de un conjunto de resoluciones aportadas por las Comisiones que sesionaron en los dos días iniciales del encuentro y la transferencia de las principales responsabilidades por la generación histórica a las nuevas generaciones.

    También es fundamental una decisión y un concepto trascendido en la principal reunión de los militantes comunistas cubanos:

    «En lo que a mí se refiere, concluye mi tarea como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba con la satisfacción del deber cumplido y la confianza en el futuro de la Patria, con la meditada convicción de no aceptar propuestas para mantenerme en los órganos superiores de la organización partidista, en cuyas filas continuaré militando como un combatiente revolucionario más, dispuesto a aportar mi modesta contribución hasta el final de la vida».

    ¿Para qué entonces voy a querer otro Partido?

    Pienso en aquellos que llaman con cantos de sirena al arrepentimiento, a la solución individualista, cómoda,  de fortuna y conciencia. Para la respuesta bien vale un párrafo de la canción “El Necio”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez:

        Yo quiero seguir jugando a lo perdido,

        yo quiero ser a la zurda más que diestro,

        yo quiero hacer un congreso del unido,

        yo quiero rezar a fondo un hijo nuestro.

        Dirán que pasó de moda la locura,

        dirán que la gente es mala y no merece,

        mas yo seguiré soñando travesuras

        (acaso multiplicar panes y peces).

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