El Bayardo: Ignacio Agramonte Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey
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  • “San Juan Camagüeyano” virtual, luego existe

    Por José Gilberto Valdés, fotos archivo

    Hoy 29 de junio de 2020, día de San Pedro,  deberían finalizar los festejos “San Juan Camagüeyano” que desde el 24 transforma la imagen de esplendor y  bonanza en la otrora Villa de Santa María de Puerto Príncipe. Las restricciones sanitarias para evitar el contagio por la pandemia del Covid -19 obligaron a suspender las celebraciones masivas, sin embargo los lugareños apelaron a la red de redes, una opción que en el mundo facilitan la difusión de noticias, eventos internacionales, conciertos y otras manifestaciones en la cotidianidad de los pueblos.

    No es la primera vez que un acontecimiento de emergencia borra los cuadros alegóricos a la tradicional fiesta mundana, surgida alrededor del año 1730, cuando hacendados y montunos irrumpían con los rebaños de ganado en el poblado para la venta anual de las reses engordadas en los potreros.

    En aquellas décadas, los vecinos de la Villa Principeña abrían las puertas de las viviendas y se sumaban a la alegría de la primavera y brindaban bebidas y ricos manjares. Los visitantes traen en alforjas carnes saladas y viandas con la que preparan un habitual y criollísimo caldo al que llaman ajiaco. Aunque algunos iban a la iglesia en ese día, para todos era el pretexto para la fiesta mundana más que la celebración católica del Día de San Juan Bautista.

    En su libro “Leyendas y tradiciones del Camagüey” el poeta y ensayista contemporáneo, Roberto Méndez Martínez destaca: «A pesar de su nombre genérico no se trataba de una fiesta religiosa sino profana que se ubicaba de manera estable entre las celebraciones católicas de San Juan Bautista (24 junio) y San Pedro (29 junio), aunque muchas veces su extensión es mayor». (2)

    A veces, a algunos de los participantes se les iba la mano. «Lo cierto es que las frases usuales y de estilo eran las más groseras, y a veces obscenas…» (Escenas Cotidianas de Gaspar Betancourt). Tales bromas de mal gusto motivaron la primera suspensión, entre los años 1818 y 1834. Los festejos se restituyeron en 1835, con la novedad del Bando en el cual las autoridades coloniales fijaron los términos de moderación de las fiestas.

    En aquella época se originaron los paseos de volantas con refinados pasajeros y  bellas camagüeyanas –Amalia Simoni fue elegida reina de la nobleza en 1866–, junto a carretas engalanadas,  personas cubiertas desde la cabeza a los pies con sábanas, “ensabanados”,  y otros rústicos disfraces, conocidos como “mamarrachos.

    Todo marchó bien, hasta que la villa quedó desolada, pues las familias marcharon a los montes como protección de sus vidas o para sumarse a las acciones combativas de las guerras de independencia contra el colonialismo español en Cuba. Así se originó la segunda pausa festiva.

    Con algunos agregados a la tradición renacieron los sanjuanes en tiempos de la República como el desfile de carrozas, comparsas… y, finalmente, el toque distintivo en el país del tambor africano en las congas; el engalanamiento de las calles y bailables en áreas públicas. A la larga resultaron temporadas de mucho provecho para comerciantes, quienes buscaban beneficio monetario y propaganda a sus productos y establecimientos.

    En una etapa posterior al triunfo de la Revolución, la fiesta confrontó variaciones en su concepción con la nomenclatura carnaval, cambio de fechas, conceptos y la asimilación de otras alternativas de diversión popular.

    En el año 1994 retoma el nombre de San Juan completada en la actualidad con el término Camagüeyano, para el cual se elabora una programación de propuestas culturales y recreativas, hasta el tradicional ajiaco, que promueven vecinos en los barrios.

    Según valoraciones de historiadores junto a Las Charangas de Bejucal (La Habana); las Parrandas de Remedios, (Villa Clara), y los carnavales de Santiago de Cuba, son las fiestas con más arraigo en la isla antillana.

    Fuentes:

    1. El Camagüey Legendario, segunda edición 1960, (libro que se reditó recientemente)
    2.  “Leyendas y tradiciones del Camagüey” , Editorial Ácana, 2013
    3. Amalia Simoni, patriota camagüeyana, esposa del Mayor General Ignacio Agramonte en la Guerra de los Diez Años.
    4. http://www.pprincipe.cult.cu/ciudad-pasado/el-san-juan-camagueyano-despues-revolucion-variaciones-una-concepcion-tradicional.htm
    5. Blog personal “El Lugareño, del autor.
    Published on June 29, 2020 · Filed under: Camagüey;
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