El Bayardo: Ignacio Agramonte Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey
December 2020
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  • La sumatoria de ideales patrióticos

    Por José Gilberto Valdés

    Cuando el 10 de octubre de 1868, el abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874) convocaba en el batey del ingenio “La Demajagua” a conquistar a plomo y fuego emancipación del colonialismo español, trascendía un importante hito en la historia.

    Más de quinientos  hacendados, campesinos  y antiguos esclavos que,  a caballo y a pie, habían acudido hace 152 años al repicar de la campana  en un llamado diferente. El líder del movimiento de liberación sentenció en su apasionado discurso:
    «Cuba no sólo tiene que ser libre, sino que no puede ya volver a ser esclava»

    Lo que sucede esa mañana en la región oriental de la Isla no es un acontecimiento circunstancial.

    Desde hacía años, los hombres de la tierra habían emprendido el camino tortuoso hacia la  independencia del férreo yugo español y fraguar la nación cubana. La historia de la Isla ya era una sucesión de sublevaciones que reclamaban remedios para sus males económicos, exigían derechos civiles, políticos y religiosos.

    Aunque algunos autores refieren que esa identidad del criollo se aprecia en la defensa de la villa de Guanabacoa por las milicias criollas dirigidas por Pepe Antonio, ante la toma de La Habana por los ingleses en el año 1762; sin embargo más de un siglo y medio antes, como expresión de sentimiento de patriotismo entre la población, en 1603 los bayameses tomaron las armas para defender ante las autoridades españolas, su derecho de subsistencia a través del comercio de contrabando.

    También hay que tener en cuenta las sublevaciones de los vegueros entre 1717 y 1723, ante el establecimiento del Estanco del Tabaco, que daba el control total de la compraventa de este producto a España, lo cual facilitaba a los peninsulares un provechoso negocio.

    Allende a los mares también por esos años se registran antecedentes favorables para el inicio de la guerra independentista cubana, como el derrocamiento en España de Isabel II; el Grito de Lares en Puerto Rico; el rechazo a flotas navales ibéricas en Chile y Perú; la victoria de Juárez en México; la restauración patriótica en República Dominicana; y el fin de la Guerra de Secesión de Estados Unidos.

    La hora había llegado para el levantamiento armado de los criollos contra los que gobernaban con un brazo de hierro ensangrentado.


    Céspedes tenía muy clara su convicción aquel día, cuando dice a quienes se reunieron junto a él:

    «Señores: la hora es solemne y decisiva. El poder de España está caduco y carcomido. Si aún nos parece fuerte y grande, es porque hace más de tres siglos que lo contemplamos de rodillas. ¡Levantémonos!».

    Y así fue. Céspedes y sus seguidores emprendieron la emancipación de la esclavitud y lo dieron todo, hasta la vida, por una Cuba libre. La gesta del 1868 a 1878 constituyó el crisol de la Nación Cubana.

    Los ideales patrióticos y transformadores de la nacionalidad cubana fueron fuentes inspiradoras para José Martí en la organización de la Guerra de Independencia, iniciada el 24 de febrero de 1895 y culminada con el zarpazo imperialista por la intervención de los Estados Unidos.

    Estas inspiraciones de dignidad y rebeldía del pueblo cubano tuvieron su punto culminante  con la Revolución Cubana, conducida hasta el triunfo y consolidación por  Fidel Castro.

    Published on October 10, 2020 · Filed under: Camagüey;
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