El Bayardo: Ignacio Agramonte Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey
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  • La dolorosa experiencia del Zanjón

    Por José Gilberto Valdés

    Al analizar los acontecimientos que condujeron a una culminación nada feliz de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), José Martí significó en una de sus referencias a ese hecho histórico que en la lucha contra el yugo español “[…] nuestra espada no nos la quitó nadie de la mano, sino que la dejamos caer  nosotros mismos […]”

    Por su parte, el Comandante en Jefe Fidel Castro asociaba con la claudicación aquel suceso acontecido el 10 de febrero de 1878, en la zona conocida como Zanjón, en el territorio de Camagüey “[…] el  derrotismo, el  pesimismo  condujeron  a  la  deposición  de  las armas[…]” y lo compara con la Protesta de Baraguá “ […] Antonio Maceo pide una entrevista con Martínez Campos y declara que no acepta la paz con los españoles, en un gesto que le ganó la inmortalidad […]”. (*).

    Desde  diciembre de 1877, Arsenio  Martínez  Campos – conocido como el Pacificador–  había  ordenado  una tregua    indefinida  en  el  Camagüey  e  intentaba  acercarse  a  los  hambreados  y  desnudos mambises. De  hecho, ya  algunos  jefes  mambises como Vicente  García  y  Serafín Sánchez,  habían  dado  pasos  en  ese  sentido.

    El general Antonio intentó proseguir la lucha y rescatar el prestigio de las fuerzas independentistas, pues esa “política” del gobierno español no garantizaba la emancipación de Cuba ni la abolición de la esclavitud, principales ideales de hombres y mujeres que forjaban el sentido de pertenencia a la tierra, el sentimiento del criollo, mezcla de culturas aborigen, española y africana, totalmente ajena a la manera de pensar en la península ibérica. (**)

    Por acuerdo de quienes entonces eran sus compañeros en la manigua, Maceo marchó para el extranjero en busca de recursos para seguir combatiendo. Ya en tierra extraña, conoció que los mambises que permanecían en pie de guerra habían suscrito también la rendición y la contienda había terminado.

    Si bien es cierto que el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 culminó por el incontrolable caudillismo, indisciplinas, ausencia de un mando único , no cabe duda que continúo  prendida la llama por una Cuba libre del yugo español, durante los 17 años posteriores.

    José Martí recogió las banderas independentistas enarboladas por Céspedes y emprendió la ardua tarea de reunir el contingente de viejos mambises, como Antonio Maceo y Máximo Gómez, con los nuevos combatientes por la libertad. Los cubanos se lanzan de nuevo a la manigua redentora el 24 de febrero de1895.

    El poder de España se debilitaba rápidamente con su política de “Hasta el último hombre y hasta la última peseta”, cuando en 1898 la intervención de los Estados Unidos en la primera guerra imperialista secuestra los esfuerzos de los criollos por emanciparse de la dominación colonialista.

    La “guerra necesaria y justa” que predicaba Martí para fundar una república “con todos y para el bien de todos” concluía de una manera abrupta.

    Sin embargo, la doctrina martiana ha sido inspiración en la continuidad de la lucha en nuestros días para la defensa de nuestra soberanía. No importa el escenario de la contienda, pues no nos quitaran la espada ni la dejaremos caer.

    “…y si después de un zanjón hubo una vez Baraguá digo: el futuro de nuestra Patria será un eterno Baraguá!” Fidel Castro Ruz.

    FUENTES:

    Published on February 10, 2021 · Filed under: Camagüey;
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